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Enrique con sus problemas digestivos

Enrique lamenta problemas digestivo que parecen empeorar con el tiempo. Encuentra el origen de su malestar y está aprendiendo una técnica para eliminar el problema.

Enrique con sus problemas digestivos

El caso

Enrique tiene 38 años, es un mando intermedio en una empresa nacional y dedica mucha energía a su trabajo (vamos, que hace más horas que un reloj en el curro).

El problema

Desde "siempre", como él mismo relata, ha tenido dificultad en el proceso de digestión: después de comer le entra un sueño que no hay café que pueda resistir. Más adelante, en el trascurso de la digestión, lamenta unos gases que intenta controlar, sin mucho éxito, con un tratamiento farmacológico y con carbón vegetal. Alterna deposiciones muy blandas y frecuentes con otras duras y de difícil evacuación.

En los últimos tres años ha tenido episodios más agudos que, él mismo, ha asociado a periodos de mayor intensidad de trabajo.

En los últimos tres meses y medio, a pesar de encontrarse en una temporada más descargada en el trabajo, su situación ha empeorado y ha empezado a acudir a distintos profesionales de la salud, hacer pruebas, recibir tratamientos, sin llegar a un diagnóstico firme.

Acusa también cansancio asociado a insomnio (coge sueño muy tarde, en ocasiones a altas horas de la madrugada, y al despertar está todavía cansado).

La no solución

Su búsqueda por una solución ya ha pasado por el médico de cabecera, un especialista en aparato digestivo, dos analíticas de sangre, una radiografía del tracto gastrointestinal superior (eso es cuando te dan papilla de bario y te pasan a la freidora de rayos X), un traumatólogo, un psiquiatra, un nutricionista y una dieta personalizada.

De los distintos tratamientos farmacológicos que ha recibido, los únicos que han surtido efecto han sido los corticoides y cuando deja de tomarlos, reaparecen los síntomas.

La solución, por fin

Enrique tiene estrés.

Los sintomas van mejorando desde la primera sesión de Reiki y Enrique empieza a aprender la técnica de la coherencia cardíaca que le permite controlar los efectos físicos del estrés con tan solo 15 minutos cada día.

Después de 6 sesiones de Reiki, acompañadas cada una de su clase de coherencia cardíaca, Enrique dice que ha vuelto a comer pimientos (que eran un alimento que le aseguraba las tardes más molestas), ha dejado la medicación para los gases (ya no le hace falta) y duerme mejor.

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